domingo, 16 de agosto de 2015

La Academia Romano Bizantina de Historia, Artes y Antigüedades



Una de las instituciones hermanadas con esta Casa y con la que más estrechos mantiene es la Academia Romano Bizantina de Historia, Arte y Antigüedades. Fundada en París en 1911 por el Teniente Genral Príncipe Nicolas de Ligny Luxemburg para honrar a su familia materna, los Príncipes Láscaris Ventimiglia y para custodiar los fondos de la Antigua Milicia Dorada. Durante la II Guerra Mundial su sede se trasladó a Londres y regresó al termino de la misma a París, donde el fundador residía habitualmente, más tarde a Florencia y finalmente a Roma. Desde ese momento se incorporaron a la Academia como Individuos de Número y Correspondientes selectas personalidades de diferentes campos académicos relacionados con Roma y Bizancio, así como con las Órdenes de Caballería, especialmente con el estudio de todas las ramas de la Orden Constantiniana. Como Académicos de Honor se contaron desde sus comienzos con miembros de Familias Reales o de destacadas familias relacionadas con Bizancio, altas magistraturas políticas, judiciales y militares o del Cuerpo Diplomático.

Es también de destacar que los derechos del Príncipe Nicolás de Ligny Luxemburgo como titular de una Dinastía Soberana fueron reconocidos por sentencia de la Pretura de Sant'Agata de Puglia n.81/55 R.G. N.35/55 de fecha 25 de junio de 1955, quedando reconocidas sus facultades para discernir libremente sus Órdenes Dinásticas, no viéndose éstas afectadas por la Ley de 3 de marzo de 1951, N.178, así como para conceder Títulos Nobiliarios sin límite en el uso. Estos derechos fueron ratificados el pasado año a favor de sus herederos por Auto de la Cámara Europea de Mediación Internacional.

Hoy en día la Academia está compuesta por prestigiosos miembros del mundo universitario y académico relacionados con los estudios historiográficos y humanísticos de Roma y Bizancio. Igualmente y al igual que desde su fundación, miembros de familias vinculadas con el Imperio de Oriente se integran en el mismo. La Academia Romano Bizantina de Historia, Arte y Antigüedades tiene un área específica sobre Genealogía y Heráldica Bizantinas en la que cuenta con los fondos  del magnífico Archivo de la Milicia Dorada que se han ido ampliando desde su fundación y que a día de hoy cuentan con más de veinte mil documentos completamente catalogados y digitalizados, tarea en la que esta Casa ha colaborado activamente.

El Príncipe Nicolas de Ligny Luxembourg, fundador de la Academia Romano Bizantina.

miércoles, 5 de agosto de 2015

De injurias, calumnias y anonimatos



Ante los ataques recibidos por la Casa d'Este Orioles, la Dirección de esta Casa decidió emitir un comunicado de apoyo, pero he decidido firmar yo mismo estas letras para hacer ver públicamente que no nos escondemos detrás de falsos perfiles y que aquí se firman las cosas que se tienen que firmar.

El Colegio Heráldico Antoniano de Lisboa condena las injurias y calumnias que se han vertido desde un cobarde perfil de una red social, que esconde la personalidad de su autor, sobre la Casa d'Este Orioles, su Orden de los Santos Contardo y Juliano y su Jefe, el Duque Don Antonino d'Este Orioles. De esta Casa y Orden se han dado sobradas noticias en este blog, su archivo está protocolarizado en este Colegio y tiene una sentencia firme de la Magistratura Italiana que ratifica todos sus derechos. Es notable que las sentencias emitidas en Italia no tienen validez cuando afectan a unos, pero cuando otros son los beneficiarios se habla de ellas a bombo y platillo, pero, curiosamente, no se exhiben por ciertos individuos cuya mayor preocupación es hacer que los demás demuestren quiénes son, mientras ellos se elevan por encima del bien y el mal, cuales dioses en tierra.

Este ataque a la Casa d'Este Orioles podría parecer que ha salido de un rato de aburrimiento de algún desoficiado, pero, casualmente, en esta Casa se recibió hace unas semanas una comunicación sin desperdicio en la que se "sugería"que se retirara el post que se publicó el 21 de abril sobre la Investidura de la Orden de los Santos Contardo  y Juliano. ¿Casualmente? Pues parece ser que no, porque el firmante de la dicha comunicación es directivo de una organización hermanada con esta Casa (¡menos mal!), y cuando se pidieron explicaciones, se advirtió que no la había mandado como miembro de la susodicha organización, sino a título privado. Organización, por cierto, que cuando este Colegio ha recibido ataques públicos no ha salido en nuestro apoyo, como nosotros sí hemos hecho por ella y por la persona cuya causa defienden, sino que se ha escondido y apartado. Bonitas hermandades. Para más abundamiento se dijo claramente que una de las personas que entran en estos juegos era amigo desde hace años de esta personalidad, quien no pierde el tiempo en desprestigiar con calumnias y medias verdades a todo aquél que no le sea de su especial simpatía, es decir, que le pueda hacer sombra a la hora de manejar Príncipes destronados a su antojo y placer, hasta que se cansa o ve que otra víctima puede rentarle beneficios más pingües.

Si comenzamos el análisis de las personas que están detrás del ataque a la Casa d'Este Orioles y quienes lo han difundido, nos damos cuenta de que todos tienen algo en común, el ser observadores de la naturaleza humana, o serviciales domésticos de éstos, que por ponerse una quincalla más son capaces de cualquier cosa. Basta echar una ojeada a sus trayectorias y ver cómo han ido de Príncipe en Príncipe, haciendo de su capa un sayo, traicionando a unos y a otros, vendiendo sus principios, únicamente por un afán de cubrir miserias con oropeles y de limpiar carencias. Estos personajes son los que han convertido a las Ciencias Heroicas en una disciplina que nadie toma en serio, los que han prostituido órdenes e instituciones, los que juzgan qué es auténtico y qué es falso en virtud de sus simpatías o antipatías. Esta red internacional, que se extiende como la peste, converge siempre en los mismos, en los intocables, en los que no salen en la foto, pero sus lacayos sí lo hacen, y lo mismo les da aparecer hoy junto a un pretendiente que mañana junto a otro, si de ello sacan tajada, no sólo ya en medallitas, sino crematística. Después ellos comparten las publicaciones de los que se camuflan tras el pseudónimo y se lavan las manos, mientras sus corifeos no cesan en darle al "me gusta" y hacer comentarios, burlas y befas. Ése y no otro es el pago que hacen por tapizar las paredes de sus casas de diplomas y nóminas.

Éstos son los que no permiten trabajar a las instituciones serias que no necesitan publicidad, a las que no hacen públicas manifestaciones, sino que se dedican a al trabajo serio riguroso, que no publican costosos elencos de sus miembros (quienes prefieren investigar en la discreción) los cuales se venden a peso de oro y que sólo compran ellos y ellos, que no hacen cenas de caridad divertida en las que se come caviar y con lo que se recauda se compran lentejas para los pobrecitos y así se lavan conciencias y de paso se hace ver al mundo lo benéficos que son. Entre cena y cena mandan correos camuflándose de corderitos que pretenden información y para ello se sirven de su pertenencia a vetustas corporaciones sobre las que el Consejo de Estado se ha pronunciado. y ya que viene a colación se dirá que, obviament, no hablan de otros dictámenes de ese órgano porque no les interesa.

Como tampoco les interesan las corporaciones nobiliarias, según afirmaron algunos hace años en medios de comunicación, menos mal, porque en un decenio no se sabe ni cuántas han fundado, que a este paso sus vestidores, entre uniformes y capas parecerán los almacenes de Cornejo. Por supuesto y aunque sean de antesdeayer sus instituciones son las más nobles y exclusivas, y se jactan de ello y se mofan de otras que, teniendo años a las espaldas, no les convienen y las tildan de paranobiliarias o inventadas, carcajeándose de quienes pertenecen a ellas, mientras que ellos se inventan coladeros para hacer ingresar a quien bien les parece en las suyas, regidas por la inveterada Ley del Embudo. Se rodean de pobres infelices, quienes se humillan por ostentar condecoraciones de Casas no reinantes, que, a fuerza de ser concedidas a todo el que las pide y las paga, se encuentran absolutamente desprestigiadas. Lógicamente, si algunos de ellos es expulsado de alguna corporación seria, ésta se convertirá en diana de sus dardos y si uno de ellos se infiltra en alguna, todos los demás entrarán en lote de soslayo. Sus mentes intrincadas los llevan a atacar instituciones a las que pertenecen de toda la vida, únicamente porque los directivos no son de su cuerda o necesitan algo de notoriedad para subirles el ego.

Siempre es necesario rodearse de jovencitos (no sabemos por qué) para hacer el trabajo sucio, a quienes enseñan sus artes, los cuales acaban echándolos de su puesto de validos o se van por su cuenta a buscar Sultanes en el Pacífico o Reyes africanos a los que les hacen crear retahílas de órdenes y los ponen a firmar diplomas en blanco donde se expiden Títulos que se entregan por servicios especiales a la Casa. No merece la pena expresar en qué consisten esos servicios, de los que substanciosa parte queda en sus bolsillos, mientras que el Augusto Soberano, que no conoce, en muchas ocasiones, ni a quien ha concedido las mercedes, no ve más que migajas. También están los que prestan sus servicios a alguna Alteza occidental a la luna de Valencia, paseándolos en yate o alojándolos por temporadas, pero eso ya tiene tintes de beneficencia y ahí se dejará.

Estos individuos que copan el mercado nobiliario, porque han convertido este mundo en un zoco, son los impulsores de ataques, injurias, calumnias y difamaciones, en los que se han convertido en verdaderos maestros, y, como en la mayoría de los casos no tienen argumentos para hacerlo desde un punto de vista académico o profesional, se recurre siempre al ataque personal, a la vida íntima y privada, a la familia, incluso a los muertos, es decir, a lo más sagrado de la persona, lo cual ya no tiene nombre. ¿Cómo no va a estar la institución monárquica en franca decadencia si personajes como éstos han convertido la Monarquía en un circo, entre peleas dinásticas impulsadas por ellos y trapicheos de la más baja estofa? Todavía quedan Casas Reales serias y sin contaminar que, por dignidad, no se han prestado a estos juegos.

Así, desgraciadamente, está el panorama. Nadie me hará caso, pero hago un llamamiento para poner orden, para agrupar a las personas de bien, para distinguir a unos de los otros. Hace años se creó la Comunidad Heráldica de la que esta Casa forma parte, pues hagamos algo así, dediquémonos a nuestros trabajos, a nuestras investigaciones, a nuestras labores, cada cual desde su sitio, pero frénense de una vez por todas, por el amor de Dios, estos ataques innecesarios. Yo soy el primero que estoy dispuesto a dar un paso al frente y si alguien quiere unirse, que se una. ¿De qué vale decir que se es caballero si uno no es un señor? Y señor se nace, en cualquier parte, lugar o familia. Basta ya y por el bien del mundo en que creemos y de las Ciencias que amamos seamos sensatos.

Francisco Acedo Fernández Pereira.
Presidente.