jueves, 19 de diciembre de 2013

Iniciativa pro Monumento a Blas de Lezo


Don José Antonio Crespo-Francés y Valero nos hace llegar el siguiente artículo que con gusto reproducimos:

Blas de Lezo fue el freno que en 1741 impidió la maniobra estratégica-política británica que pretendió asestar un golpe de gracia en Cartagena de Indias para acabar con la autoridad española en el Caribe y penetrar en profundidad hacia el sur tomando el Virreinato del Perú. Lezo con 6 naves y 3000 hombres derrotó a una fuerza de 186 naves y 25.000 hombres. Su oponente, Vernon hoy está enterrado como un héroe en Westminster mientras Lezo no goza si quiera de un recuerdo ni una placa en la capital de España.
Hace muchos años que no surgía en Madrid una iniciativa como esta de erigir un monumento por suscripción popular. La capital de España goza de muchos monumentos conmemorativos que en su día se financiaron por suscripción popular como la estatua de Colón, el monumento a Alfonso XII en el estanque del Retiro, la estatua ecuestre de Espartero en la calle Alcalá, Emilio Castelar y tantos otros. Lamentablemente desde la segunda mitad del siglo XX ha habido pocas suscripciones populares y se han levantado pocos monumentos. Y no por falta de personajes que lo merezcan pues gracias a Dios la lista de grandes españoles es interminable, lista a la que hay que añadir el adjetivos de olvidados.
El Ayuntamiento responde en este momento a una iniciativa popular con 10.000 firmas con la creación de un grupo de trabajo para erigir un a Monumento a Blas de Lezo que refleje y recuerde los valores que le permitieron permanecer firme e inasequible al desaliento.
Gracias a Blas de Lezo y a su defensa de Cartagena de Indias , 71 años después de su muerte, la Constitución Española de 1812 pudo decir aquello de que "la Nación Española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios", la misma Constitución que imponía a los españoles -a propuesta de un diputado mexicano- la obligación de ser "justos y benéficos".
Y para ser justos y benéficos hemos de estimular y reconocer el trabajo bien hecho pues España  no puede permanecer ni un segundo más ausente ni protagonista de su propia Historia. España siempre ha dado y viene dando hombres y mujeres que viven día a día por España de forma honrada, esforzada y valiente, como ejemplarmente lo hizo Blas de Lezo que es y debe ser un referente moral por su sencillez, perseverancia y espíritu de sacrificio el tesón, el trabajo, el sacrificio, valores tan necesarios en momentos de crisis tan turbulentos tanto en lo económico como en lo moral, como los que vivimos actualmente.
Ese monumento debe ser una semilla que reflejando esos valores quede para nuestros hijos y recuerden siempre a todos aquellos que con su esfuerzo y su sangre fueron arquitectos de lo que hoy es España.
 
José Antonio Crespo-Francés y Valero.
 
Para ampliar información:
 
 
 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Presentación del libro "Cáceres, Paseo por la Eternidad"


Ayer se presentó Cáceres, Paseo por la Eternidad la última publicación del Presidente de esta Casa, Don Francisco Acedo Fernández Pereira. El acto, al que acudieron un centenar de personas, tuvo lugar en Libros y Café, la editora de la obra que fue presentada por Don Miguel Ángel Muñoz Rubio, Director de El Periódico Extremadura y Doña María Hurtado Pérez, Jefa de Prensa de la Excelentísima Diputación Provincial de Cáceres. Aquellas personas que estén interesadas en la adquisición del libro pueden hacerlo a través de la propia editorial. El libro está lleno de datos para la Historia Nobiliaria de Cáceres. Transcribimos, a continuación, el prólogo de Don Fernando Jiménez Berrocal, Director del Archivo Municipal de Cáceres y Cronista Oficial de la Ciudad.
 
 CÁCERES, PASEO POR LA ETERNIDAD
 
Cuando a partir de Mayo de 2005, el periódico Extremadura inicia la publicación de la serie de artículos titulados PASEOS POR LA ETERNIDAD, son muchos los lectores sorprendidos por el modo placentero y natural de Francisco Acedo por introducirnos en una de sus mayores pasiones, la ciudad monumental de Cáceres. El autor no solamente pasea por la eternidad de los edificios intramuros sino también de una parte de la ciudad suburbana que muchas veces se evade de los textos históricos. Un paseo histórico, genealógico y hasta lírico que nos acerca de manera inmediata al conocimiento que el autor tiene sobre la ciudad. El lugar de sus ancestros, donde nació y en el que, según sus propias palabras, espera algún día, que se nos antoja lejano, descansar para la eternidad. 
No es la primera vez que Francis Acedo nos aproxima a los entresijos artísticos e históricos de Cáceres. Ya lo realizó con la publicación de CÁCERES. LA TIERRA DE LOS DIEZ MIL SIGLOS , una obra innovadora que a modo de guía turística e ilustrada por Angel Sotomayor introducía al lector en los lugares de la ciudad que el viajero debe tener en cuenta si quiere entrar en contacto con su historia. Entonces nos guiaba por colaciones intramuros y también por otros espacios novedosos como Aldea Moret, El parque de Canovas, las tierras del Salor o los barrios populares de la ciudad. Una oferta diferente para conocer la ciudad. 
En la presente obra, Francis Acedo recupera sus artículos y nos los ofrece en forma de libro. Son paseos por una ciudad que conoce y a la que va captando con retazos del pasado y reflexiones del presente. Nuestro autor derrama conocimientos de toda índole. Desde los más estrictos de carácter cronológico o heráldico, hasta los relacionados con el tiempo presente que ensambla en sus artículos con la naturalidad de quien domina a su antojo el enrevesado mundo literario. Francis en un gran lector, su inestimable biblioteca particular es el lugar idóneo para la inspiración y el relato. Conoce lo que escribieron otros en otro tiempo y lo que se escribe desde el tiempo presente, no solo sobre historia sino sobre los más insólitos géneros literarios. Francis ha escrito muchos artículos de prensa donde da rienda suelta a la libertad que el historiador, a veces no tiene. El artículo le sirve para alejarse de dogmas academicistas, de directrices a veces estrictas, lo que convierte sus relatos en un género eficaz, capaz de conectar con lectores no dados habitualmente a la lectura de textos históricos.
PASEO POR LA ETERNIDAD es una obra imprescindible para conocer la evolución de la ciudad monumental cacereña y aun mucho más para conocer la evolución de rancios abolengos. Un aspecto de la historia local que Francisco Acedo domina a la perfección, desde su experiencia como reconocido especialista en heráldica y genealogía. A lo largo de su obra nos va dejando trazos del paso de viejos linajes por una ciudad que conserva gran parte  de sus símbolos de poder, tanto concejil como económico, en forma de palacios y casas fuertes. Lugares que como indica el autor desafiaron al tiempo, al espacio y al humano. Por las páginas de su obra circulan mayorazgos y blasones, marqueses o clérigos. Realiza la descripción sus  palacios con la pulcritud  de quien conoce el antes y el después de familias e instituciones que protagonizaron la vida social y económica de Cáceres durante siglos. Siendo ese conocimiento la columna vertebral en torno a la cual se estructura la obra, son textos de ida y de vuelta, del pasado hasta el presente, donde tiene cabida la crítica hacia intervenciones urbanísticas que no siempre fueron respetuosas con la ciudad monumental; la desaparición de las Puertas de Mérida y Coria o la reforma del palacio de los Ribera. Que a la vez describe la grandilocuencia de torres que se alzan al cielo y silencios que acompañan al recogimiento conventual. Que nos lleva de un lado a otro de la historia de la ciudad, desde Norba hasta el Womad. Miles de datos que se enlazan a la historia de la ciudad, ampliando de manera considerable los conocimientos que en el futuro han de servir  para conocer mejor su pasado.
Incluye el autor en su extenso inventario artístico  de la ciudad a zonas extramuros; la Plaza Mayor….donde paseaba la canela. La Casa Consistorial…de todos y de nadie…La Plaza de San Juan y sus edificios aledaños. Conventos y ermitas, paseos y enfermerías  que configuran un espacio urbano que guarda historias de toda índole que Francisco Acedo nos adereza con todo tipo de reflexiones sobre cada monumento Aprovecha sus crónicas para adentrarnos en sus vivencias pasadas, un recurso que le otorga un sello personal y especial a su narración; el autor es parte de su relato, recurre a su propia memoria histórica para darle un toque personal y propio a cada una de las páginas que conforman la presente obra.
Como Historiador y  responsable del Archivo Histórico Municipal, he compartido muchas horas con Francisco Acedo y me resulta difícil separar al historiador, al que escribe, de la persona. Nos encontramos ante un hombre que vive en consonancia con sus ideas, aunque no sean compartidas por los que le rodean. Siempre respetuoso con el que opina lo inverso. Amigo de quienes le aceptamos con sus contradicciones, que no son ni más ni menos que las de todo ser humano. Por ello es difícil no colaborar con una excelente persona que pese a su juventud muestra una madurez propia de quien ha engullido legajos y libros durante décadas para mostrarnos en sus artículos el esplendor de un hombre culto y feliz de hacer lo que le apetece. Por todo ello la lectura de su obra es un ejercicio saludable para el cuerpo y para el alma. En sus páginas se encuentra la esencia de sus conocimientos puestos a disposición de quien desee utilizarlos.
Para finalizar quisiera agradecer al autor su aportación al inventario bibliográfico de la ciudad, un repertorio donde se encuentra la obra de Francis por derecho propio. Pues esta crónica que hoy nos presenta  ha de formar parte de los libros de cabecera que cualquier estudioso debe tener para conocer con nitidez una parte importante de la historia de Cáceres. Su ciudad y la mía.
Fernando Jiménez Berrocal,
Director del Archivo Histórico de Cáceres y Cronista Oficial de la Ciudad.